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Imagen de Claudia Guerrero Quiroz

Claudia Guerrero Quiroz

¿Qué es una infidelidad? Tal vez la pregunta no es esa.

Hace poco vi una publicación en redes sociales que enumeraba todo aquello que, según la autora, debía considerarse una infidelidad.

La lista era larguísima.

Dar “me gusta” a ciertas publicaciones.
Salir a comer con una amiga o un amigo.
Escribirle a una expareja.
Ocultar conversaciones.

Mientras la leía pensé algo:
Qué difícil sería construir una relación intentando seguir una lista escrita por alguien más.
En consulta he aprendido que pocas preguntas generan tantas discusiones como esta:
”¿Eso cuenta como una infidelidad?”

Y, aunque muchas personas esperan una respuesta absoluta, la realidad suele ser mucho más compleja.
Mi respuesta casi siempre empieza igual:
Depende de los acuerdos que esa pareja haya construido.
No todas las relaciones funcionan igual.
No todas entienden la exclusividad de la misma manera.
Y eso no significa que todo sea válido.

Significa que muchas parejas nunca hablan de aquello que dan por hecho.
El problema no siempre es la conducta.

Muchas veces el conflicto aparece porque cada persona estaba jugando con reglas distintas.
Para algunas parejas salir a cenar con un compañero de trabajo no representa ningún problema.
Para otras, puede vivirse como una ruptura importante de la confianza.

Entonces surge la pregunta:
¿Quién tiene la razón?

Quizá esa no sea la pregunta más útil.
Tal vez sería más interesante preguntarnos:
¿Habían hablado de eso antes de que ocurriera?
Porque muchas relaciones no fracasan por falta de amor.
Fracasan porque existen expectativas que nunca fueron conversadas.
Las expectativas silenciosas suelen convertirse en decepciones muy ruidosas.
Esperamos que la otra persona “sepa” lo que para nosotros significa ser fiel.
Que entienda nuestros límites.
Que imagine aquello que nos haría sentir inseguros.
Pero nadie puede cumplir acuerdos que nunca fueron expresados.
Hablar de expectativas no elimina los conflictos.
Pero sí evita que cada persona esté intentando adivinar las reglas del juego.

Entonces… ¿qué rompe realmente la confianza?

La confianza no siempre se rompe con un beso.
A veces comienza a romperse cuando desaparece la honestidad.
Cuando dejamos de ser transparentes.
Cuando ocultamos información porque anticipamos el conflicto.
O cuando dejamos de sentir que nuestra pareja es un lugar seguro para hablar de lo que nos pasa.

Eso no significa que todas esas situaciones sean equivalentes.
Significa que la confianza suele construirse y deteriorarse a través de muchos pequeños momentos, no únicamente por un hecho aislado.

Para reflexionar

Tal vez la pregunta no es:

”¿Eso fue una infidelidad?”
Tal vez la pregunta es:

”¿Esto rompió la confianza que habíamos construido?”

Porque la respuesta puede ser distinta para cada pareja.
Lo importante no es que todas las relaciones tengan las mismas reglas.
Lo importante es que quienes forman esa relación las conozcan, las compartan y puedan hablar de ellas antes de que aparezcan los conflictos.

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